Para superar las limitaciones de la época de la informatización

 


Nuestra Facultad de Letras nace con la propia Universidad de Tokio, pues fue creada en el año fundacional de 1877, junto a las de Derecho, Ciencias y Medicina. Esto la convierte en la facultad de Letras más antigua de Japón. En ella, desde un principio, se procuró transmitir y desarrollar la tradición académica chino-japonesa, absorbiendo simultáneamente las estructuras y los logros del mundo académico occidental. Se hizo un gran esfuerzo por aprestar, de esta forma, un sistema educativo equilibrado, que permitiera al alumno aprender ambas tradiciones. En 1886 la Universidad de Tokio pasó a llamarse Universidad Imperial de Tokio, para recuperar su nombre en 1947, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Tiene a sus espaldas, pues, una larga andadura, durante la cual se han acometido reformas estructurales, ampliaciones de los planes de estudios y otras modificaciones en innumerables ocasiones.

La triple división en Filosofía, Historia y Literatura, disciplinas que constituyen el núcleo temático de nuestra facultad, estaba definida ya para el último decenio del siglo XIX. A aquellas disciplinas se han ido añadiendo otros estudios, como los psicológicos y sociológicos, y en 1963 la enseñanza en nuestra facultad quedó estructurada en cuatro grandes áreas, que, con las posteriores reformas y ampliaciones, son las mismas que pueden encontrarse en este sitio web, con un total de 27 programas.

Paralelamente, por encima de esta estructura de la facultad, se creó en 1953 la Escuela de Posgrado de Ciencias Humanas, una parte de la cual se trasladaría en 1963 a la recién creada Escuela de Posgrado de Educación. La primera absorbió en 1995 a otra escuela de posgrado, la de Sociología, y fue ampliada y reestructurada para formar la Escuela de Posgrado de Humanidades y Sociología. Actualmente, existen en esta escuela cinco especializaciones correspondientes a los campos de estudio cubiertos por los citados programas de grado, y otras dos sin correspondencia en el grado: la de Estudios de Recursos Culturales y la de Estudios Coreanos, ambas creados a partir del 2000. Estas dos especializaciones independientes han nacido en respuesta a la necesidad social de disponer de tales estudios a un nivel universitario. Por otra parte, durante estos últimos años, profesores de la Facultad de Letras procedentes de diversas especializaciones están uniendo fuerzas para profundizar en áreas como los Estudios sobre la Muerte y la Vida, que abordan la segunda desde la perspectiva de la primera, o los de ética aplicada, y trabajando a fin de transmitir a la sociedad la necesidad de enfoques humanísticos y sociológicos para estos problemas tan trascendentales. A este fin, en 2011 se estableció, como órgano anexo a la escuela de posgrado y a la facultad, el Centro de Estudios sobre la Muerte y la Vida, y de Ética Aplicada.

En el contexto de los vertiginosos cambios que, en el campo de la educación superior y la investigación, vienen experimentando desde las segunda mitad del siglo pasado tanto la sociedad japonesa como muchas otras, la trayectoria histórica que acabamos de ver es un fiel reflejo de la forma en que la Facultad de Letras y la Escuela de Posgrado de Humanidades y Sociología han venido comprometiéndose con la renovación del diseño estructural de la enseñanza y la investigación, explorando los diversos modos de responder a las necesidades que se plantean en cada momento histórico.

Sin embargo, al mismo tiempo, tanto la Facultad de Letras como la Escuela de Posgrado de Humanidades y Sociología se rigen por sistemas académicos sólidos, forjados dentro de una larga tradición, y conceden gran importancia a la enseñanza y a la investigación de base. Para designar el conjunto de ciencias modernas que se desarrollaron a partir del Renacimiento en Occidente, como reacción al excesivo peso que tenía el estudio de los clásicos, utilizamos en japonés el término jitsugaku (ciencias aplicadas y, en general aquellas que tienen una aplicación práctica inmediata), mientras que para designar a las humanidades, que se han ido estructurando compitiendo en desarrollo con las primeras, se ha utilizado kyogaku (antónimo de la acepción más amplia del término anterior, soft sciences o “ciencias blandas”). Las humanidades, que constituyen el fundamento de la Facultad de Letras, tienen como tema, en última instancia, reflexionar sobre interrogantes como qué es el ser humano o dónde reside nuestra humanidad y, por ello, sus resultados académicos escapan muchas veces a nuestra mirada. Sin embargo, plantearse estas preguntas no es, en el fondo, más que mirarse cara a cara a uno mismo, es la actividad intelectual que nos lleva a conocernos más profundamente. El gran atractivo de las humanidades es que nos permiten explorar sin prejuicios la actividad intelectual de personas de otras épocas a través de los textos, objetos e imágenes que nos han legado, y proyectarnos así hacia el futuro. Por decirlo de alguna forma, nos permiten meditar superando las barreras del espacio y del tiempo, y vivir nuestro tiempo con plenitud. Primero, claro está, es necesario aprender los métodos básicos de investigación, estudio y experimentación que se han venido cultivando en los campos de la filosofía, la historia, la literatura o los estudios comportamentales. Porque careciendo de esa base metodológica, cualquier meditación o investigación no dejarían de ser vanas ilusiones.

Últimamente, la sociedad está prestando una creciente atención a conceptos como el slow food, opuesto a fast food, o a la forma de vida llamada slow life. Estoy convencido de que los estudios de la Facultad de Letras serán de utilidad, en igual medida, para quienes aspiren a convertirse en investigadores y para quienes deseen dedicarse a cualquier actividad profesional tras su graduación, ayudándoles a superar las limitaciones que impone esta época de la informatización, una época que prioriza ante todo la eficiencia, para así aprender, a través de la experiencia propia, cómo vivir ese “tiempo” con plenitud, y cómo diseñar un plan de vida sobre la base de un rico sustento espiritual.

A fecha de abril de 2013 cursaban estudios en la Facultad de Letras 897 alumnos. Otros 742, más 44 investigadores extranjeros, estaban matriculados en la Escuela de Posgrado de Humanidades y Sociología, una de las que más estudiantes extranjeros atrae entre las escuelas de posgrado de letras del país. Lo que quisiera transmitirles a ellos es, en esencia, lo mismo que he dicho más arriba. Y, ante todo, les animo a que adquieran un buen nivel de competencia en nuestra lengua, para comprenderla correctamente y usarla con destreza.

La Facultad de Letras ofrece un número de cursos y seminarios que supera ampliamente los 700. Confío en que este amplio abanico permita a cada uno hacer la mejor selección para obtener la amplitud y la profundidad deseadas de saber humanístico.


Shigetoshi Osano, Decano de la Facultad de Letras
y de la Escuela de Posgrado de Humanidades y Sociología.